Traduzindo Favela

2 dez

Creio que não estou sozinha nessa. É uma preocupação de quase todo expatriado explicar e elucidar como funcionam as coisas em seu país, acabando com velhos estereótipos e lançando luz de como vivem seus compatriotas. Eu sei que estou sempre explicando aos meus amigos como é, de verdade, no Brasil. Já me deixei render pela a visão deles que somos todos constantemente felizes, despreocupados e que todos, sem exceção, vivemos na costa, com eterno banzo da praia aqui. Já desisti de contar, sob os olhares de desapontamento, que vivia a mais dois mil km da praia, que sambo tanto quanto um gringo na quadra da Portela, que sou mais fernet com coca que caipirinha e que feijoada é na verdade uma morte lenta, comida para duas vezes por ano no máximo.

Afinal, sou de Brasília, algo bem distante do imaginário turístico deles. Nada a ver com Camboriú. De onde eu venho, a gente é séria, engravatada, antipática e fechada, ratos da cidade. Mas, quando o bicho pega, eu sou a tecla SAP dos meus amigos aqui para entender a situação como foi o caso da invasão das favelas cariosas. Por fim, de tanto me informar para informar os outros acabei por propor ao meu editor do site Traducir Argentina uma pequena coluna sobre o tema. E este é o resultado. Vai a matéria completa abaixo em espanhol e para ler diretamente do site click AQUIIIIIII!

Ausencias, orden… ¿y progreso?

Los argentinos tienen una visión distorsionada de lo que es Brasil. Distorsionada en el buen sentido. Con el boom económico del país, el carisma de Lula, el liderazgo regional y su posicionamiento como potencia emergente, Brasil despunta en el imaginario argentino como un ejemplo naciente de prosperidad. Nunca Argentina y Brasil intercambiaron tanto comercialmente y el éxito del país hizo con que los argentinos soñasen con un compañero en la recuperación de un continente que por décadas sufrió dictaduras, instituciones inestables, injerencias históricas, defaults y tragedias sociales y económicas.

Es justo decir que los gobiernos de Fernando Henrique Cardoso y Lula posicionaron a Brasil en un nuevo nivel de desarrollo, proporcionando a la nación cierto rol preponderante regional y proyección como middle power internacionalmente. Sus políticas económicas colocaron a Brasil en la canasta de países institucionalmente confiables en el exterior. Internamente, sus políticas sociales ayudaron a ablandar el abismo social que había entre muy ricos y miserables, sacando a una franja considerable de la población de una pobreza inmoral.

Pero en ningún momento debemos olvidar que Brasil sigue siendo el lugar donde conviven codo a codo gente que es rica como un jeque saudí con otra pobre como un miserable somalí. Esto se tornó muy evidente durante la invasión de las favelas en Rio de Janeiro por parte de la policía y ejército brasileño.El Estado está retomando lo que nunca debería haber dejado fuera de control. ¿El detonante? Un enorme error estratégico por parte del narcotráfico, que se metió con quien no debían haberse metido: la clase alta. Durante días esparcieron terror por distintos barrios de la ciudad, amedrentando a turistas y habitantes de los barrios más soberbios, desafiando al Estado y la credibilidad de todo un país.

Pero en medio del despertar del Estado están millares de inocentes víctimas, relegados por su condición social a los peores puestos de trabajo y de residencia, a causa de su baja escolaridad y a un sistema que no hace más que perpetuar las castas sociales, tan hermético como lo existía en la antigua India. El capitalismo les da la ilusión de que pueden ascender en la escala social, y el narcotráfico es la herramienta para hacerlo a la margen de una sociedad que nunca los aceptó en primera instancia. Por décadas vivieron y convivieron con la criminalidad. Muchas veces estuvieron en medio de batallas que nos les pertenecían y otras tantas recibieron tiros que no les eran destinados. Aprendieran a convivir con la humillación, con el olvido del Estado y con la ceguera del mundo.

Padecieron del vacío dejado por el gobierno y su propia humildad y servilismo. Esta gente, que vive hace años como los afectados por el terremoto en Haití, merece ver restablecida su dignidad. No obstante, ahora se encuentran una vez más bajo el fuego cruzado, en el justo momento en que el Estado decide despertar de su letargo para asumir el papel que le pertenece desde siempre pero que inexplicablemente no lo había reivindicado hasta ahora. Las escenas son de guerra. Los televisores están prendidos en los hogares brasileños bajo la mirada incrédula de espectadores que ven a centenas de traficantes huir por la selva que milagrosamente resiste a la ocupación humana entre las interminables favelas de Rio de Janeiro. ¿Es bueno que el Estado retome el control de las favelas cariocas?

Claro que sí. Pero solo el tiempo dirá si el Armagedón de los traficantes no es nada más que un espectáculo mediático creado para ablandar los temores de una clase media atónita y una comunidad internacional que espera ansiosamente por la entrada de Brasil en la arena de los países desarrollados.

La verdad es que esta intervención no era solo necesaria, sino imprescindible en una ciudad que vivía en guerra civil velada; cuyas víctimas no podrían defenderse solas y tuvieron que prescindir del estado durante demasiado tiempo. Es elogiable que el gobierno, por fin avergonzado de su inacción, decidió reclamar la paternidad de sus maldecidos y acabar con aquellos que venden los aditivos de las fiestas de clase media alta de Ipanema. ¡Enhorabuena!Pero con un narcotráfico más institucionalizado que la propia policía, tenemos que entender que habrá bajas y tropiezos en esto proceso.

Que esta ocupación sea permanente y hecha bajo los principios del derecho civil y humano. Con suerte, un día los brasileños sabrán el verdadero significado de las palabras que figuran en la bandera nacional: orden y progreso. Y que aquello alcance a los postergados de las favelas de Rio, que ahora se encuentran en medio de una batalla de la cual son mucho más víctimas que responsables.

 

* As imagens sao do portal IG.

Uma resposta to “Traduzindo Favela”

  1. César 11 de março de 2011 às 4:53 PM #

    Eu sofro a mesma coisa aqui em Buenos Aires. Os Argentinos assim como todos os demais países do mundo tem uma visão hiper distorcionada do Brasil. Esse povo não tem muito censo de geografia. São quase tão ruins quanto os norte americanos.

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